Por Antonio Barazarte

  

Manuel Zelaya. Golpe de Estado en Honduras.

Presidente Constitucional de Honduras.La arrogancia, la prepotencia y la supremacía de las clases pudientes hondureñas, demostraron en definitiva, el día de ayer, que les importa poco superar las incongruencias que los separan de la mayoría del pueblo empobrecido de Honduras. De nuevo, los esquemas usados en la década de los 60, 70 y 80 se muestran como plan estratégico de desestabilización democrática. La unión de las fuerzas armadas, con el tribunal de justicia, los empresarios y los medios privados de comunicación constituyen en Latinoamérica el eje del mal, fundamentado en acciones de defensa de la libertad y la democracia de los pueblos.


Contrariamente a la proclama del gobierno, todos los medios de comunicación: Prensa, radio y televisión están silenciados y quienes se ocupan de su oficio comunicacional como supuestos medios, muestran una conducta que trasciende lo real y se eleva a lo paradójico, a lo insustancial y a lo infame.


Estos medios privados, se ocupaban en un momento de magnificencia, en un momento de supremacía republicana, de realizar un análisis de la muerte de uno de los hombres más corruptos en su conducta individual, descalificado y tipificado como desvergüenza humana, como ser que trasmuta a lo ambiguo y se mueve en las tinieblas “Michael Jackson”. Es insostenible, desde luego dicha conducta de los medios de comunicación privados hondureños, sobre todo cuando el personaje analizado, cuenta poco, de los valores humanos y su conducta perversa y mal habida, lo llevaron a comportamientos desmesurados, y desvergonzados. Es tal la desvergüenza, que mientras su Presidente constitucional Manuel Zelaya y su Canciller Patricia Rodas y los embajadores de Venezuela, Nicaragua y Cuba eran vejados, maltratados y sacados a la fuerza de sus respectivas residencias y puestos de trabajo, Michael Jackson y los Comics Estado Unidenses abrazaban en su seno a las tierras hondureñas.


Triste engaño el del amo, que con sumo aprecio, tergiversa las circunstancias reales de una sociedad, se cobija bajo la supuesta ignorancia de nuestros pueblos latinoamericanos y nos adelantan los presagios de la idiotez humana, sumida en la miseria de la conducta política embrutecida, de una minoría engrandecida por su poder económico y financiero.


Es indudable que los temores que acercan a las elites hondureñas a propiciar un golpe de estado, son los temores que rodean de igual forma a la elites de la mayoría de nuestros países centroamericanos y sureños, es el temor de perder los privilegios, consagrados desde la colonia en pequeños nicho familiares, los cuales ostentan el poder financiero y político, sometiendo a la mayoría empobrecida de sus pueblos. Es el lineamiento base de la conducta de los privilegiados, ostento el poder y el dinero, someto, arruino, descalifico, pulverizo y exploto a los pobres.


Es el principio de no ceder espacio alguno, porque puede ser posible que se desate una revolución social, por tal razón, hay que impedirlo, no se les puede permitir a los pobres que lleguen al poder, ya que los privilegiados ricos perderían concesiones nunca ganadas; tierras nunca compradas con el sudor de su frente y dinero nunca captado con trabajo real y productivo; son los pobres de América y el mundo los que realmente hacen el trabajo productivo, el trabajo que constituye el verdadero valor real de lo realizable y sustancial, de lo provechoso, que termina traduciéndose en bienes y servicios, los cuales posteriormente son controlados y administrados por los poderosos y adinerados.


Es el dinero lo que mueve las economías y no el trabajo real y productivo, mientras este esquema no se cambie, los explotados del mundo, sumergidos en el trabajo real se multiplicarán por millones.

Honduras y sus congresistas, no dejan duda, de lo indigno de su conducta, sobre todo Roberto Micheletti, sobrepasan los límites de la imaginación y muestra al mundo entero una supuesta carta dirigida al propio Micheletti, en la cual se observan incongruencias indudables, como por ejemplo, el propio Zelaya ya llama allí Presidente a Micheletti, cuando ni siquiera podía suponerse quien iba a sustituir a Zelaya, por otro lado el,propio Zelaya se declara incapacitado de asumir sus funciones por razones de salud, cuando todos podemos observar la vitalidad que le caracteriza al hoy Presidente constitucional de Honduras; la fecha indicada 25 de Junio de 2009, ya indicaba que Zelaya no debería estar ejerciendo sus funciones como Jefe de Estado de Honduras, es decir, transcurren 4 días después de su renuncia y para todos es público y notorio que Zelaya estaba ejerciendo sus funciones con normalidad absoluta.



La conducta asumida, por los jefes de Estado de las naciones que integran el ALBA fue firme, es como si el propio Bolívar hubiese encarnado allí, en los cuerpos de Ortega, Correa y Chávez , dicha firmeza demuestra hoy que Centroamérica, el Caribe y Sur América, sienten en su senos los vientos de cambio y que no vacilaran en absorberlos, son los vientos que soplan y hay que aprovechar su empuje, ya basta que la mayoría empobrecida desarrolle sus vidas en un submundo paralelo, sin posibilidad alguna de salir de las tinieblas.
 

 Por Antonio Barazarte

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